Alexandra Risley – Varias Historicas

 
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Cawnpore, India, 1857.
Después de cien años de dominación, Inglaterra aún sigue saqueando las inmensas riquezas de la India. Los cipayos –el ejército de nativos que los británicos usan para someter a otros nativos, para despojarlos de sus tierras, para enfrentarlos a sus ancestrales tradiciones– están a punto de rebelarse con el apoyo de los majarás destituidos.A esa tierra maravillosa y convulsionada, crispada y fascinante, llega Abigail Fortescue para casarse con Henry Wilcotts, el hombre que conoció en su adolescencia, por el que guarda un profundo afecto, a quien hace años que no ve. Allí también conocerá al capitán Ballard, el hombre capaz de evitar el paso de la rebelión al baño de sangre, con quien tendrá una inesperada complicidad que dará paso a un vínculo apasionado.Amo la India desde que puse un pie aquí: la simplicidad de su gente, el Ganges, las insólitas montañas, pero no todos podemos amar algo que es tan vulnerable, porque corremos el riesgo de volvernos vulnerables también.
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 Lady Esther Allington acaba de quedarse viuda. El legado que ha recibido de su enigmático marido es una destilería de whiskey de incipiente éxito, la famosa “John Dowyer”, fabricante de un licor que ha deleitado hasta a la mismísima mujer de Alejandro III de Rusia. Pese a ser una muchacha joven e inexperta, las circunstancias la obligan a tomar el mando de aquel negocio que despierta, por igual, ambiciones y envidias.

Brighton Sheffield, el conde de Westbrooke, es un noble sin tierras ni riquezas, acostumbrado a vivir para el placer y ajeno a cualquier tipo de responsabilidad. Su vida da un giro imprevisto cuando su hermana, lady Balfour, le pide que se convierta en el apoderado de su pequeño hijo, que recién acaba de heredar el marquesado de Walton. Las responsabilidades incluyen, por petición de la avariciosa Bridget, desangrar con impuestos a la próspera destilería John Dowyer, que opera en las tierras que ahora le pertenecen. Consciente de los problemas económicos de la familia y del potencial de la destilería, Westbrooke se propone ir más allá: pretende usar sus encantos masculinos, célebres entre las damas más lujuriosas y amorales de Londres, para doblegar a la hermosa viuda que ha quedado a cargo. Solo entonces podrá casarse con ella y despojarla de todo.

¿Conseguirá Brighton sus objetivos o, por el contrario, será él quien sucumba ante una mujer que dista mucho de ser la viuda llorona que él espera?

Alexandra Risley nos sumerge en una historia de ambiciones, secretos, escándalos, lujuria… y amor a finales del siglo XIX, y que se forja alrededor de una destilería en la idílica campiña inglesa.

El pianista recostado en el opio

El pianista recostado en el opio

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A fines del siglo XIX, los nacionalismos europeos resurgen: se unifican Alemania e Italia, las provincias balcánicas claman por ser liberadas de la opresión de siglos a manos de los turcos. Inglaterra se erige como árbitro en muchas de estas contiendas. Envía a espías y diplomáticos a mediar por los intereses imperiales británicos.

Harry Zittlemann, un complejo pianista trashumante, conoce a la burguesía búlgara, tiene vínculos con los conservadores ingleses, habla ruso fluidamente. De repente, es el hombre que Gran Bretaña necesita para mediar en los conflictos bélicos del Imperio Otomano. Harry carga con el peso de los acontecimientos, con la certeza de que lo obligarán a desmembrar a un imperio corrupto para beneficiar a otro igual. Cuando la traición estalle, se abandonará al opio: recostado en un fumadero apenas recordará que lo ha perdido todo.

Desde la campiña inglesa hasta Constantinopla, desde el Mar Negro hasta la ambivalencia de Bulgaria, desde los opiómanos hasta el nacimiento del psicoanálisis, la guerra, la ambición política, la música, todo se conjuga en esta novela que cuenta la historia de Europa, de un hombre y sus adicciones y de la mujer que podía salvarlo.

Un verano en Chatsworth

Un verano en Chatsworth

Mientras la mayoría de las jóvenes de su edad sueñan con enamorarse y lograr un matrimonio conveniente, Fanny Thorton apunta mucho más alto: desea ingresar a una prestigiosa universidad para cursar la carrera de medicina.
Aunque los muros que el mundo académico ha erigido para las mujeres se derrumban en una era de avances y trasformaciones, Fanny sufre al no poder concretar sus objetivos… hasta que un golpe de suerte la pone a un solo paso de ellos. Es invitada a asistir al prestigioso retiro intelectual de Chatsworth House, una temporada vacacional reservada para los alumnos más destacados de la Universidad de Cambridge, que se celebra cada año en la magnífica mansión campestre del duque de Devonshire.
En aquel exclusivo entorno de recreación y erudición —pero también de rechazo de parte de quienes la consideran una arribista con suerte—, Fanny reafirmará su determinación de estudiar y de demostrar que una mujer es tan capaz como un hombre de convertirse en médico.
En Chatsworth House conocerá a dos brillantes y atractivos estudiantes que compartirán su pasión por la medicina: el enigmático Gabriel Seymour, cuyo talento es minimizado por su terrible reputación, y el arrogante lord Everett Sinclair, quien pone en duda la tenacidad de una mujer para ejercer la medicina. Gabriel y Everett revivirán viejas rencillas y crearán nuevas cuando ambos pongan sus ojos en la resuelta jovencita que aspira matricularse en Cambridge a como dé lugar y convertirse en médico.
Alexandra Risley continúa escudriñando en la flamante era victoriana y se detiene en los inicios de la medicina moderna, en el limitado acceso a la educación para la mujer y en su denodada lucha por lograr la igualdad.

Victory

Victory

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A fines del siglo XIX, Inglaterra desbordaba de modernidad. Los nuevos medios de producción, llegados con la Revolución Industrial, transformaron al país y modificaron la vida cotidiana de las personas: trenes para viajar, diarios para informarse y un arsenal de objetos nuevos comenzaron integrarse a una sociedad receptiva. También ese dinamismo contuvo clases sociales, la migración del campo a la ciudad en busca de trabajo y una nueva dinámica de ascenso económico. Aun así, con tantas modificaciones, la moral victoriana mantuvo a la mujer en un plano casi decorativo. Las viudas de la época no podían dejar el luto por dos años en los que debían permanecer recluidas en sus casas, con las ventanas tapiadas, sin recibir visitas masculinas de ningún tipo. Ni siquiera luego de la muerte del marido, las mujeres podían disponer del propio cuerpo a voluntad. Victory Brandon es una muchacha de veinte años que ha estado casada con el erudito barón de Lovelance. La diferencia de edad y el hecho de no haber elegido esa unión hicieron que, para ella, el matrimonio no tuviera que ver con el deseo. Pero no podía decir que no había habido compañerismo y afecto. Viuda reciente, rica de pronto, Victory deberá enfrentar el rigor del luto para evitar la condena social, para evitar que la llamen “viuda alegre”. Sin embargo, seis meses de reclusión la empujan a irse de allí. Es, apenas, una muchacha que anhela conocer el mundo exterior. Entonces, viajará de improviso a Londres. Allí conocerá la doble moral que rige a la sociedad victoriana: bailes de máscaras llenos de erotismo y traición, relaciones extramatrimoniales, nobles venidos a menos que buscan la redención en un matrimonio ventajoso. También, en ese viaje, conocerá el deseo y deberá confrontarlo para poder llegar a ser la mujer que quiere.

 Alexandra Risley – Varias Histórica

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