Celia Kyle – Serie Ridgeville


La vida es una mierda… Y entonces te conviertes en un hombre-león…
Maya Josephs es curvilínea, un bombon rubio. Ella está buscando un poco de acción para sacar su mente fuera de su reciente ruptura. Con hombres-gato locos o no, una velada en el Génesis es exactamente lo que necesita. Sobre todo cuando alli se encuentra con el más que caliente y super sexy dueño, Alex O’Connell.
Abandonada como una pieza de carne podrida por su ex, Maya está al acecho, dispuesta a hacer lo que sea para obtener un pedazo de esta magnífica “bola de pelo”. El alfa cambiante de león es el hombre indicado para ajustarse a su proyecto de aventura de una noche.
Además, ¿qué hay de malo en que una muchacha tenga un poco de diversión?
La recién convertida leona Maya Josephs no es muy buena siendo la Prima del orgullo Ridgeville. No le importa un comino el protocolo o la jerarquía, y la última cosa que quiere hacer es jugar limpio con la pretenciosa líder shifter tigresa que ha venido a presentar sus respetos. Sobre todo porque la pequeña zorra parece completamente acaparadora con su compañero, Alex, demasiado para el gusto de Maya.
Con las nuevas hormonas del embarazo haciendo a su gatita interna ser bastante mas malintencionada, Maya no está segura de que a quien va a asesinar primero: a su ginecólogo por descubrir el embarazo, a sus guardias por ir siguiendo todos sus movimientos (y molestando esa mierda que vive en ella), o a la zorrita a rayas arrullando sobre Alex.
¡A la mierda!. Ella comenzará con la tigresa y despues hará lo posible sobre los otros dos. Por suerte para todos los involucrados, es bueno que Alex sepa cómo mantener a raya su gata interior… y hacerla ronronear.
El perfecto mundo paranormal wererabbit de la regordeta Carly va a estallar (con un ‘kabloom’) en la noche de la Luna semestral Gaian. Si bien todas las criaturas peludas de Ridgeville deciden quitarse la ropa y ponerse a ‘hacer bebés’, lo único que ella quiere hacer es esconderse de todos los hombres ‘balancea-penes’, incluyendo su aspirante a compañero, Neal.
No se puede negar que es ‘más-caliente-que-caliente’, y su conejita le desea más que a su próximo diente de león (al que es ‘adicta’), pero hay un pequeño problema: uno minúsculo, pequeñito. Verás, Neal tiene unos hermosos ojos coquetos… y un amor por las mujeres que es incluso más grande que su estado natal de Texas. Y Carly no desea ser otra mas en su lista de ‘cariños’.
Pero, para su sorpresa, el león se lanza cuando menos lo espera… y la reclama antes de que tenga la oportunidad de decir “No”.
¡Cabrón peludo!
Como si su vida no fuera lo suficientemente loca… ésta sólo pasa a ser mucho más loca cuando alguien decide que quiere verla muerta. La pregunta es, ¿puede sobrevivir a quien quiere dañarla (o lo que diablos la está cazando), mientras intenta lo imposible por superar el hecho de que Neal tuvo una vida antes de conocerla?
Por el bien de ambos, seguro como el infierno que así lo espera.

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