Linda Gillard – Varias Contemporáneas

Al principio, Keir es para Marianne solo una voz: una voz masculina, profunda, que le recuerda el buen chocolate negro, ese tan sabroso, casi afrutado, pero con un toque amargo. Luego es una sensación: la de un rostro entre sus manos. Y conversaciones; conversaciones que la sorprenden, la devuelven a la vida y le hacen recuperar la esperanza, el miedo, el anhelo, el deseo…
Y ese hombre independiente, seguro de sí mismo, ha quedado subyugado por el rico mundo interior de Marianne, por su original manera de percibir lo que ella jamás ha podido ni podrá ver, y quiere llevarla a su refugio en una isla escocesa para mostrarle, por fin, cómo son las estrellas.

 

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