Rick R. Reed – Varias Homoeróticos

Incubo
o
Incubo

La gorra de béisbol de Ryan estaba en su almohada. Oliver la alzó, toqueteando las ondas en la pana, mordiéndose el labio inferior. Había vuelto al día siguiente, entumecido, un zombie, al garaje donde Ryan le había sido arrebatado. No entendía por qué querría volver. Quizás para asegurarse de que todo había pasado de verdad. Quizás ver la brillante cinta amarilla de la policía y el esquema de tiza del cuerpo de su marido lo haría real.
O quizás era sólo para encontrar el sombrero que ahora acariciaba. Había volado hasta una esquina, o había sido impulsado allí por la pelea.
Como fuera que hubiese llegado allí, Oliver estaba agradecido de que hubiese sido él quien lo hubiese encontrado. Agradecido de que no hubiese sido metido en alguna bolsa Ziploc esterilizada por un técnico de pruebas de la policía.
Imaginaba que aún podía oler el cabello de Ryan en el ala de la gorra. La sostuvo cerca, recordando la tenue esencia a fresa de su champú.
Y a continuación Ryan estaba allí, en sus brazos una vez más. Y Oliver le estaba besando, y bajaba la vista hasta él. Sus ojos se trabaron durante un instante antes de que su rostro encontrara el cuello de Ryan y sintiese la fresca humedad de sus lágrimas.
Olvier apretó la espalda de Ryan, sosteniéndolo tan prietamente que estaba asustado de poder herirle, pero también asustado de que si le soltaba le perdería una vez más, que se desvanecería, como humo.
Entonces, tan rápido como había venido, Ryan se fue, dejando a Oliver sosteniendo una gorra de pana azul marino polvorienta y preguntándose si nada era real.
Dentro de la gorra yacía una sola hebra de cabello rubio. La cogió, seguro de que nunca antes había estado allí…

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