Margery Hilton – Varias Contemporánea

Amor o gratitud
 
Amor o gratitud

¿Cómo podía Tessa soportar la cercanía de Nicholas, teniendo que ocultar sus sentimientos?

Tessa había esperado ansiosa pasar las vacaciones con su madre en Italia, por lo que fue una gran desilusión cuando los planes se cancelaron y en su lugar tendría que pasar los próximos seis meses bajo la tutela de Nicholas Maythorne, viejo amigo de su padre.

Después de todo, quizá no fuera una mala idea, ya que desde niña había sentido gran admiración por Nicholas.

El despertar del amor
 
El despertar del amor

Él le ofrecía un santuario de pasión. Ella deseaba su corazón, no solo al hombre.

-Cuando recibas ternura de mi parte, será genuina –dijo Adam tristemente-. No sabemos mucho uno del otro, pero lo poco que conocemos es la persona real no una falsa. No hubo oportunidad de ponernos adornos de los que se esfuman tan rápidamente como el perfume barato. Como mi esposa, llevarás mi nombre, mi respeto y mi compañía, así como mi lealtad, y nunca aceptaré hacerte el amor si no es tu voluntad.

El matrimonio de Miranda
 
El matrimonio de Miranda

El hombre no se casa solo por la relación sexual, Miranda. Yo podría tener cualquier chica. Díme, ¿qué esperas exactamente de mí? He tratado de complacerte en todo, material, física y socialmente. ¿Qué más quieres?

– Quiero que seas todo mío, no intento compartirte con ninguna otra mujer – respondió Miranda.

Era su destino
 
Era su destino

Las chicas coquetas juegan con fuego, gritan cuando se queman y luego se preguntan por qué los hombres no las respetan.

Laurel acudió a Destino con dos propósitos muy distintos: el primero, investigar las posibilidades turísticas de la isla; el segundo, evitar que la inquieta hija de su jefe se viera involucrada en situaciones difíciles.

Ya había tenido suficientes problemas a causa de ella antes de sus desastrosos encuentros con el mandamás de la isla, el Conde Rodrigo de Renzi, a quien causó muy mala impresión.

Sin embargo, el éxito de su primera misión dependía en gran medida de la ayuda que el conde le quisiera proporcionar.

Esposa indiferente
 
Esposa indiferente

Lissa nunca pensó que se casaría por conveniencia y menos aún con un hombre al que sólo había visto una vez. Pero había firmado un contrato. ¡Un contrato por cinco años! El único motivo por el que el atractivo Jarred Earle aceptó esa unión, fue por “adquirir” una mujer que se ocupara de su casa y, sobre todo, una madre que cuidara de su hija Emma. Pero, ¿qué pasaría si Lissa y Emma llegaban a intimar? Ella tendría que irse algún día…

Extraña Melodía 
 
Extraña Melodía

Ella se había enamorado de Mark, a pesar de que él nunca le correspondería.
El famoso músico Mark Vardan había renunciado a su carrera para dedicarse a su inválida hija Gilda. ¿Por qué seguía viviendo en la antigua mansión de Yorkshide que sólo le traída desdichados recuerdos de su hermosa mujer Lucille, que había muerto? ¿Y por qué planeaba casarse con la bella Sharon, a quien su hija temía y le resultaba antipática? Linzi se hacía todas esas preguntas y no podía encontrar las respuestas, pues ella sólo era la institutriz y la acompañante de Gilda…

La otra
 
La otra

El exótico Bangkok fue el escenario para el amor

Virginia llevaba mucho tiempo enamorada de Brent, pero él sólo tenía ojos para la sofisticada hermana de ella, Anna.

Cuando Brent quedó ciego en un accidente y Anna lo dejó, Virginia no pudo resistir la oportunidad de expresar su amor.

Dejando creer a Brent que ella era Anna, viajó a Tailandia y se casó con él. Pero desde su noche de bodas en adelante, Virginia se vio obligada a percatarse que estaba atrapada en su propio engaño…

Náufragos del Paraíso
 
Náufragos del Paraíso

-Te encanta hacer que los hombres derriben una a una las barreras que levantas frente a ti.

Después de haber vagado por todo el mundo fotografiando los escenarios más excitantes, Jan Kelly consideraba que podía hacer frente a cualquier situación.

Entonces conoció al enérgico Nick Redfern, y los dos quedaron varados en una diminuta isla del Pacífico.

Aun así, Jan creía que podía afrontar esto, hasta que el enamorarse de Nick creó un problema emocional que ella no había esperado. Pues Nick declaró inequívocamente que el matrimonio era la trampa más simple jamás inventada, sólo para tontos.

 

Margery Hilton – Varias Contemporánea