H. M. Ward – Varias Eroticas

A little Christmas romance

A little Christmas romance

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No existe tal cosa como una segunda oportunidad, y Brooke lo sabe. Esta Navidad la pasara sola y sin celebración alguna, igual que en el pasado.

No importa si ella es un elfo descontento en el centro comercial, si esta parada al lado de un Santa que parece una chimenea perfumada o si tiene a la compañera de trabajo más insoportable. No tendrá la Navidad mágica.

Solo será otro día que soportar, y los días festivos no pasan lo suficientemente rápido. Es decir, hasta que su antiguo amor, Chris, la ve.

Después de tomarse una foto con Brooke en su traje de elfo, las cosas toman un giro inesperado. Tal vez pasar la noche no será tan difícil después de todo.

 

Christmas Kisses

Christmas Kisses

¿Qué tan difícil es no tener sexo con él? La lujuria se ha apoderado del cerebro de Holly Connelly y todo es culpa de Darcy Ryan. Le ha estado coqueteando sin piedad durante los últimos tres años. Ryan es un dios del sexo con cuerpo de pecado, ingenio sin fin, y una sonrisa para inducir orgasmos. Una mirada sensual de él hace que sus bragas bajen por sus piernas. Su lista interminable de chicas de una sola noche deja a Holly pensando que será una conquista más. Dado a que realmente siente algo por el chico, hace lo que sea para posponer sus avances. Cuando quedan atrapados por una tormenta de nieve, no sabe si podrá resistirse. Si Holly dice que sí, probablemente se arrepienta. Si dice que no, siempre se preguntará qué pasaría si.

 

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Hot Guy

Hot Guy

La temporada de festividades se supone que es divertida y llena de magia. Norman Rockwell nunca conoció a mi familia. No hay nada más que caos en las comidas de las festividades, y estoy completamente aterrada de ellas. Piensa en padres insistentes, un dúo terrible en forma de gemelos, y una abuela que quiere ser bisabuela antes de morir, ninguna cantidad de pavo puede hacer que la situación sea una cosa buena. Si añadimos la reciente ruptura de la que nadie sabe, luego mézclalo con ser despedida del trabajo, y estoy lista para caminar hasta México y feliz Navidad para mí.

Ahí es cuando lo conozco: al señor Alto e Irresistiblemente Hermoso. Apuesto a que nunca escuchó la palabra “no” en su vida. Después de algunas bromas animadas, decido que ahogarme en Chico Ardiente sería mucho mejor que estar abatida sola. Una cosa lleva a otra, y estoy sin aliento en sus brazos cuando se va. Felices jodidas navidades. No hay regalo navideño adelantado para mí.

Me recompongo y salto de cabeza en la temporada de Navidad cuando finalmente recibo algunas noticias buenas: Una oferta de trabajo en una presumida cafetería en Manhattan. ¿El problema? No es un edificio. Estaré trabajando en un camión de comida bajo temperaturas frías capaces de congelar mi culo, vestida como una prostituta Señorita Suiza. Ah, y Chico Ardiente está ahí. Cada día. Cada noche. Él es el jefe. Puedo soportarlo si él puede, asumiendo que no nos matamos primero.

 

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